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Las claves de ‘Bohemian Rhapsody’, la gran obra maestra de Queen

24/10/2018, a las 11:32

Bohemian Rhapsody es, sin duda, una de las canciones más célebres de Queen, la banda inglesa que se convirtió en un referente obligado del rock de los años 80. De la mano de Freddie Mercury, el grupo dio muestra de una originalidad y talento musicales inéditos, de los cuales dicha pieza es un gran ejemplo. Estuvo nueve semanas en la cima de las listas de éxitos cuando salió, pero volvió al número uno después de la muerte del cantante en 1991.

¿Qué hace tan especial a Bohemian Rhapsody? En buena medida, la mezcla inesperadamente armónica de múltiples influencias culturales que, a primera vista, podrían parecer ajenas entre sí. Ese riesgo se encuentra en el título de la canción, en su estructura y, por supuesto, en su contenido.

Una letra, mil interpretaciones

La canción se compone de seis secciones. Se inicia con balada para escuchar un solo de guitarra, luego la ópera, el rock y el final. Una estructura inusual para en el mundo de la música y todavía más extraño al tratarse de una banda de rock. Pero más allá de la extraña música, todavía hoy resulta incomprensible la letraFreddie Mercury dijo en su momento que cada oyente debería escuchar y formar su propia opinión sobre la canción. Y así lo han hecho los fanáticos. Brian May Roger Taylor aseguran que se trata de un tema que muestra completamente la personalidad de Mercury, con algunas partes sin sentido.

Según una interpretación, la más extendida, la letra narra los demonios con los que lidia un asesino, otros aseguran que es una exposición del estado emocional de  Freddie Mercury, quien quería terminar su relación con Mary Austin, atraído por los hombres. También hay quienes aseguran que la letra es una alusión a la frustración del autor por ser sacado de Zanzíbar cuando tenía 18 años…

Grabación interminable

El 24 de agosto de 1975 iniciaron la grabación en un estudio remoto de Gales y no terminaron hasta tres semanas después. La opera tomó toda una semana para que estuviera lista. Realmente nadie tenía ni idea de cómo sonaría la canción entera. Solo Freddie conocía el resultado, pues llevaba años con esa canción en su mente.

Las sesiones de grabación fueron de diez y doce horas diarias. En aquella época fueron necesarias 180 grabaciones separadas. El productor Roy Thomas no estuvo seguro de la canción has ta que comenzó a editarse: “Realmente nadie sabía cómo iba a sonar cuando se juntaran los seis minutos. Estaba de pie en los controles y supe que estaba escuchando por primera vez una gran página en la historia”.

Una canción “imposible”

Los ejecutivos se negaron que Bohemian Rhapsody fuera un sencillo del nuevo disco. Dijeron que solo sería posible, si se hacía una edición. La banda se negó en rotundo y se puso en contacto con DJ Kenny Everett, un muy influyente locutor que puso la canción catorce veces durante un fin de semana. La gente se preguntaba qué demonios era lo que escuchaban, aunque les encantaba. Abarrotaron las tiendas de discos para comprar el sencillo y pedían la canción sin parar en la radio.

Otro reto era tocarla en vivo, así que se intentaron algunas variantes. Finalmente se optó por tocar la balada, dejar que May hiciera su solo y apagar las luces para reproducir la ópera grabada. Explotarían fuegos artificiales, aparecería el grupo y tocarían la parte final. Para promocionar el sencillo en televisión, concibieron la idea de un videoclip, pues detestaban pensar que tuvieran que doblar la canción. Hay quienes aseguran que el de Bohemian Rhapsody fue el primer clip musical de la historia considerando que se concibió un concepto más allá de presentar a la banda tocando.

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