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#25deM80 El concierto secreto que unió a Queen, Pink Floyd, Genesis y Eric Clapton

22/02/2018, a las 11:29

El 18 de septiembre de 1993, unos 1.000 afortunados fans del rock y ataviados con sus mejores galas se reunieron en las ruinas carbonizadas del castillo de Cowdray en West Sussex (Inglaterra) para presenciar un concierto de esos que sólo ocurren una vez en la vida, en el que se juntaron Pink Floyd, Queen, Genesis y Eric Clapton.

El evento se organizó para recaudar dinero para un hospital. Los fans desembolsaron 160 libras con cena incluida, mientras que aquellos que pagaron 45 libras tenían que llevar su propia comida. Sea como fuere, fue una increíble ganga para cualquiera de los invitados.

El aspecto más notable del espectáculo fue que ninguna de las bandas estaba realmente de gira, y este tipo de actos no suelen tener lugar sin meses y meses de ensayos previos. Queen había estado inactivo desde el concierto tributo a Freddie Mercury el año anterior, Genesis estaba descansando después de la gira Way We Walk y Pink Floyd estaba ocupado poniendo los toques finales de The Division Bell. Pero de una forma u otra, todos fueron convencidos de actuar en el show.

El espectáculo comenzó con Queen, aunque en realidad solo estaban el batería Roger Taylor y el bajista John Deacon, porque el guitarrista Brian May estaba girando en solitario. Taylor manejó las voces para A Kind of Magic, I Want to Break Free, We Will Rock You, Radio Ga Ga y These Are the Days of Our Lives, con la ayuda de Paul Young en Another One Bites the Dust.

El siguiente fue Genesis con Roger Taylor en la batería. Años más tarde, Phil Collins dijo que fue un momento crucial en su vida. No anunciaría su marcha del grupo hasta tres años después, pero el espectáculo fue su último directo con la banda hasta su gira de reunión de 2007.

El guitarrista de Genesis, Mike Rutherford, manejó el bajo para Pink Floyd. Tocaron Run Like Hell, Wish You Were Here y Comfortably Numb con Paul Young ayudando con las partes vocales de Roger Waters. Eric Clapton salió a escena con Stone Free y Old Love antes de que todos volvieran a tocar en Gimme Some Lovin y Is not That Pecular.

Fue muy, muy peculiar este gran concierto propio de estadio ofrecido a una audiencia tan pequeña entre los restos de un castillo que se incendió en 1793. Fue peculiar que los fans se vieron obligados a usar trajes de etiqueta y vestidos de gala y que no cobraban 10 veces más por las entradas. Y también que mucha gente nunca haya oído hablar de ello. Fue curioso que no lo filmaron profesionalmente y nos veamos obligados a mirar el vídeo amateur de un fan que acompaña este texto. Al menos, es una prueba de que sucedió, y no fue un sueño creado por la fiebre del rock.

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