Uno de los personajes con más jeta de la política- Editorial de Juan Luis Cano.

20/04/2017, a las 05:00

Me gustaría dedicar mi editorial de hoy a otra cosa o a otras cuestiones, me encantaría que fuese para elogiar a alguien o resaltar algún éxito, algún logro o al menos que soplara a favor de alguna esperanza, pero no puedo resistirme a dedicárselo a una de las personas, perdón, quería decir personajes, a uno de los personajes con más jeta de la política española, según mi humilde opinión. Sí, va a tener que ver con la esperanza, pero una esperanza como nombre propio y con apellido: Aguirre.

Una señora que denuesta lo público, pero que lleva toda su vida viviendo de ello, una señora a la que todo el mundo cuando se refería a ella le adjuntaba el calificativo de “lista”, pero que me parece que está quedando en evidencia porque ha ido perdiendo una tras otra todas las batallas en las que se ha ido metido a lo largo de los años, incluidas las que parecía haber ganado, o sea que lo de “lista” parece que lo vamos a ir dejando sólo para referirnos al nombre de la calle que actualmente se llama Ortega y Gasset de Madrid. Una mujer que sigue creyendo que con comentarios fuleros puede seguir engatusando al personal que no viene engatusado de casa. Una mujer, que teniendo bajo su férreo control a los medios de comunicación públicos a su alcance y algún que otro privado al alcance de su partido, consiguió cincelarse una imagen de emperatriz de barrio que ahora se desmorona, porque todo apunta a que estaba esculpida sobre detritus y los acontecimientos hacen que se vaya fundiendo al calor de las mamandurrias. Una señora rodeada, que se enfrenta ahora a su soledad y a la que, o mucho me equivoco, o pocos aplausos arropadores le quedan por escuchar dentro de su propio partido, tan acostumbrado últimamente a dar la espalda a los desenmascarados, aunque se partieran el pecho en encubrirles mientras pudieron. Hoy, la dueña del mayor estanque de ranas del estado, Valencia aparte, va a declarar como testigo frente al juez. Hoy, un día después de que otro de sus colaboradores más cercanos, Ignacio González, haya sido arrestado, porque está, presuntamente, hasta las trancas de sospechas, esta señora va a decir en su declaración, me juego un par de calcetines casi nuevos que tengo de esos que llegan solo hasta el tobillo, que son de un algodón buenísimo, que ella no se enteraba de nada y que la primera decepcionada y sorprendida y traicionada es ella. Una señora que, se comerá su arrogancia amargamente y notará el estrangulamiento de su estómago cuando asegure ante el juez que aunque creía que era la jefa, sus súbditos la engañaban. Pues a lo que voy es a que si fuera verdad, que yo no me lo creo, tan lista no debe de ser.

Creo que cuando alguien declara ante el juez como testigo tiene la obligación legal de decir la verdad. Pero ya sabemos que la verdad siempre es relativa ¿Se puede considerar mentira alegar a la ignorancia para escurrir una responsabilidad? Parece ser, a las pruebas de otros casos recientes me remito, que sí. Pues vamos a comprobar, dentro de unas horas, como la ex lideresa, hoy aturdida por el ensordecedor croar de sus ranas traidoras, va a echar mano del argumento del desconocimiento para intentar salir del embrollo en que se encuentra, aunque ella en su fuera interno, cuando pare en el carril bus su coche, se carcoma por dentro, sabiendo que ya, a estas alturas, no engaña a nadie.

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