Veas como lo veas, lo importante es que se siga haciendo cine – Editorial de Juan Luis Cano.

18/05/2017, a las 05:16

En el Festival de Cannes ha surgido una polémica, que realmente no sé si está en la calle o solamente afecta a la propia gente del cine. Me refiero a si las nuevas plataformas le quitan o no cuota de mercado a las salas. Pedro Almodovar defendió ayer que le resultaría una paradoja que la película ganadora de la Palma de Oro no se pudiera ver en pantalla grande, haciendo referencia a las dos copias que han llegado hasta el festival y que nunca se proyectarán en un cine convencional. Frente a él se ha situado el actor Willy Smith que ha dicho, en defensa de Netflix, que sus hijos comparten, sin ningún problema, las dos maneras de ver cine.

Yo creo que el problema no es el mismo en unos países que en otros. Hay países que se preocupan por cuidar la producción cinematográfica, como por ejemplo Francia y otros que la abandonan a su suerte como es el caso de España, pero también hay dos maneras de consumir cine y no lo digo, solamente, por lo que significa disfrutar de una película a nivel técnico, maravilloso sonido, calidad y tamaño de la imagen, sino que me refiero a lo que afecta a la manera en la que parece que la sociedad está adaptando su modo de relacionarse y de disfrutar de su ocio. Para la gente más mayor ir al cine no es solo ir a disfrutar de una película. Ir al cine es quedar con amigos, con tu novia o novio, picar algo antes o después de la película, hacer un plan previo o posterior o las dos cosas, dejarte envolver por la mágica oscuridad de la sala, comentar después… “Vamos al cine” es una frase que tiene como trasfondo algo especial. En cambio para la gente más joven o quienes, simplemente, se han adaptado a los nuevos usos y costumbres, ver una película en la tele lleva aparejadas una serie de ventajas: Poder verla cuando quieras, tumbado en tu sofá, parar la imagen si tienes necesidad de ir al baño o a por una cerveza o a por algo de picar, estar en pijama o en calzoncillos, cambiarla por otra si a los quince minutos te parece un truño, porque tienes a tu disposición un montón de títulos…

Creo que ese es el quid de la cuestión. El mismo problema se ha encontrado la música. Los más mayores disfrutábamos escuchando los discos en un equipo de alta fidelidad, con unos bafles que ocupaban media habitación, en cambio ahora los chicos y chicas escuchan música a través de los altavoces de sus móviles, mientras están en el metro, en el instituto, caminan por la calle o comen en un McDonalds.

Lo importante es que se siga haciendo cine, que se sigan contando buenas historias y que, eso sí, siempre quede la posibilidad de elegir una u otra manera de disfrutar de ellas.

Otra cosa que no ha dicho Almodovar es que ir al cine vale una pasta.

 

IMAGEN: EL CONFIDENCIAL